domingo, 26 de febrero de 2012

ANTE LA CORTE SUPREMA

Dice el gran sacerdote budista Mongaku Shonin, en su libro Kyo-gyo Shin-sho : “Muchos de los dioses adorados por la gente son dioses injustos [jajin] : tales dioses, por tanto, no reciben adoración de las personas que reverencian las Tres Cosas Sagradas. Y aun las personas que obtienen favores de esos dioses en respuesta a sus plegarias, suelen descubrir más tarde que tales favores son causa del infortunio”. Es buen ejemplo de esta verdad una historia registrada en el libro Nihon-Rei-Iki.

En tiempo del Emperador Shomu, vivía en el distrito de Yamadagori, provincia de Sanuki, un hombre llamado Fushiki no Shin. Su única descendencia era una hija llamada Kinumé. Kinumé era muy bonita y gozaba de buena salud ; pero, poco después de que ella cumpliera los dieciocho años, una insidiosa enfermedad se propagó en esa zona del país y atacó a Kinumé. Sus padres y amigos tributaron ofrendas a un tal Dios-Peste, y se sometieron a severa austeridad en honor de ese Dios, rogándole que la salvara.

La muchacha yació durante días en un estado de sopor ; cuando volvió en sí, refirió a sus padres un extraño sueño. Había soñado que el Dios-Peste comparecía ante ella, diciéndole :

-Los tuyos me han rogado con tal fervor y me han adorado con tal devoción que realmente quiero salvarte. Pero no puedo hacerlo sino dándote la vida de otra persona. ¿Conoces por casualidad a alguna muchacha que tenga tu mismo nombre ?

-Sí -respondió Kinumé-, recuerdo que en Utarigori vive una muchacha que tiene el mismo nombre que yo.
-Indícamela -dijo el Dios, tocando a la durmiente. Y ésta, al ser tocada, se elevó en el aire con él, y en menos de un segundo ambos estuvieron frente a la casa de la otra Kinumé, en Utarigori. Era de noche, pero la familia aún no se había acostado, y la hija lavaba algo en la cocina.

-Es ésa -dijo Kinumé de Yamadagori.
El Dios-Peste extrajo, de un bolso escarlata que llevaba a la cintura, un instrumento largo y filoso con forma de buril ; entró en la casa e introdujo el agudo instrumento en la frente de Kinumé de Utarigori. Entonces Kinumé de Utarigori cayó al suelo con dolores atroces ; y Kinumé de Yamadagori despertó y refirió el sueño.

Inmediatamente después, sin embargo, recayó en un estado de sopor. Durante tres días permaneció sin conocimiento, y sus padres comenzaron a desesperar de recobrarla. Entonces volvió a abrir los ojos, y habló. Pero casi en el acto saltó de la cama, miró el cuarto con estupor, y se precipitó fuera de la casa, exclamando :

-¡Ésta no es mi casa ! ¡Vosotros no sois mis padres !
Algo extraño había sucedido. Kinumé de Utarigori había muerto a causa del Dios-Peste. Sus padres profirieron grandes lamentos, y los sacerdotes del templo celebraron una ceremonia budista en su honor ; y el cadáver fue incinerado en un campo de las afueras. Entonces su espíritu descendió al Meido, el mundo de los muertos, y fue convocado por el tribunal de Emma-Dai-O, Rey y Juez de las Almas. Pero apenas la vio el Juez, exclamó :

-¡Esta muchacha es la Kinumé de Utarigori : aún no era tiempo de que viniera ! ¡Devolvedla de inmediato al mundo de Shaba, y traedme a la otra Kinumé, la de Yamadagori !

Entonces el espíritu de Kinumé de Utarigori gimió ante el Rey Emma, quejándose de este modo:
-Gran Señor, hace más de tres días que fallecí, y ya deben haber quemado mi cuerpo. Si me devolvéis al mundo de Shaba, ¿qué haré ? De mi cuerpo no quedan sino humo y cenizas. ¡No tendré cuerpo !
-No te inquietes -respondió el formidable Rey-, voy a darte el cuerpo de Kinumé de Yamadagori, pues su espíritu debe comparecer ante mí de inmediato. No te preocupes por la incineración de tu cuerpo : el cuerpo de la otra Kinumé te sentará mucho mejor.

Y no bien completó su discurso, el espíritu de Kinumé de Utarigori revivió en el cuerpo de Kinumé de Yamadagori. Ahora bien, cuando los padres de Kinumé de Yamadagori vieron que su hija enferma saltaba y huía proclamando que ése no era su hogar, pensaron que había enloquecido, y la siguieron, diciéndole:

-¡Kinumé ! ¿Adónde vas ? ¡Aguarda un instante ! ¡Estás muy enferma para correr de ese modo !
pero ella emprendió la fuga y corrió sin detenerse, hasta llegar a Utarigori, a la casa de la familia de la difunta Kinumé. Entró allí y saludó a los ancianos, exclamando:

-¡Oh, qué placer estar de nuevo en casa ! ¿Cómo estáis, queridos padres ?
Ellos no la reconocieron, y la tomaron por una demente ; pero la madre le habló con amabilidad, y le preguntó :
-¿De dónde vienes, hija ?
-Vengo del Meido -respondió Kinumé-. Soy vuestra hija, Kinumé, y he vuelto de entre los muertos. Pero ahora tengo otro cuerpo, madre.
Y les refirió todo lo ocurrido ; y los ancianos se admiraron en exceso, sin saber qué creer. Los padres de Kinumé de Yamadagori no tardaron en llegar a la casa en busca de su hija; y entonces los dos padres y las dos madres consultaron entre sí y rogaron a la muchacha que repitiera su historia, interrogándola una y otra vez. Pero ella respondía de tal modo a todas las preguntas que era imposible dudar de la veracidad de sus declaraciones.

Finalmente, la madre de Kinumé de Yamadagori, tras relatar el extraño sueño que había tenido su hija enferma, les dijo a los padres de la Kinumé de Utarigori:
-Hay muchas pruebas satisfactorias de que el espíritu de esta muchacha es el espíritu de vuestra hija. Pero sabéis que su cuerpo es el cuerpo de la nuestra. Ambas familias, pues, tienen derecho a una parte. Os rogamos que aceptéis considerarla como hija de ambas familias.
Los padres de Kinumé de Utarigori aprobaron con júbilo esta propuesta, y el cronista refiere que, con el tiempo, Kinumé heredó la propiedad de las dos familias.

“Esta historia -dice el autor japonés de Bukkyo Hyakkawa Zensho- puede hallarse en el lado izquierdo de la duodécima hoja del primer volumen del Nihon-Rei-Iki."

domingo, 22 de enero de 2012

Otra historia del Folklore japonés.

EL SECRETO DE LA MUERTA

Hace mucho tiempo, en la provincia de Tamba, vivía un rico mercader llamado Inamuraya Gensuké. Tenía una hija llamada O-Sono. Como ésta era muy bonita y sagaz, el mercader juzgó inoportuno brindarle sólo la exigua educación que podían ofrecerle los maestros rurales ; la confió, pues, a unos servidores fieles y la envió a Kyõto, para que allí adquiriera las gráciles virtudes que suelen exhibir las damas de la capital. En cuanto la muchacha completó su educación, fue cedida en matrimonio a un amigo de la familia paterna, un mercader llamado Nagaraya, y con él compartió una dicha que duró casi cuatro años. Sólo tuvieron un hijo, un varón, pues O-Sono cayó enferma y murió después del cuarto año de matrimonio.

En la noche siguiente al funeral de O-Sono, su hijito dijo que la madre había vuelto y que estaba en el cuarto de arriba. Le había sonreído, pero sin dirigirle la palabra : el niño se había asustado y había emprendido la fuga. Algunos miembros de la familia subieron al cuarto que había pertenecido a O-Sono, y no poco se asombraron al ver, a la luz de una pequeña lámpara que ardía ante un altar en el cuarto, la imagen de la muerta. Parecía estar de pie ante un tansu, o cómoda, que aún contenía sus joyas y atuendos. La cabeza y los hombros eran nítidamente visibles, pero de la cintura para abajo la imagen se esfumaba hasta tornarse invisible ; semejaba un imperfecto reflejo, transparente como una sombra en el agua.

Todos se asustaron y abandonaron la habitación. Abajo se consultaron entre sí ; y la madre del esposo de O-Sono declaró :

-Toda mujer siente predilección por sus pequeñas cosas, y O-Sono le tenía gran afecto a sus pertenencias. Acaso haya vuelto para contemplarlas. Muchos muertos suelen hacerlo... a menos que las cosas se donen al templo de la zona. Si le regalamos al templo las ropas y adornos de O-Sono, es probable que su espíritu guarde sosiego. Todos estuvieron de acuerdo en hacerlo tan pronto como fuera posible.

A la mañana siguiente, por tanto, vaciaron los cajones y llevaron al templo las ropas y los adornos. Pero O-Sono regresó la próxima noche y contempló el tansu tal como la vez anterior. Y también volvió la noche siguiente, y todas las noches se repitió su visita, que transformó esa casa en una morada del temor.

La madre del esposo de O-Sono acudió entonces al templo y le contó al sumo sacerdote lo que había sucedido, pidiéndole que la aconsejara al respecto. El templo pertenecía a la secta Zen, y el sumo sacerdote era un docto anciano, conocido como Daigen Oshõ.
Dijo el sacerdote :

-Debe haber algo que le causa ansiedad, dentro o cerca del tansu.
-Pero vaciamos todos los cajones -replicó la anciana- ; no hay nada en el tansu.
-Bien -dijo Daigen Oshõ-, esta noche iré a vuestra casa y montaré guardia en el cuarto para ver qué puede hacerse. Dad órdenes de que nadie entre a la habitación mientras monto guardia, a menos que yo lo requiera.

Después del crepúsculo, Daigen Oshõ fue a la casa y comprobó que el cuarto estaba listo para él. Permaneció allí a solas, leyendo los sûtras ; y nada apareció hasta la Hora de la Rata. Entonces la imagen de O-Sono surgió súbitamente ante el tansu. Su rostro denotaba ansiedad, y permaneció con los ojos fijos en el tansu. El sacerdote pronunció la fórmula sagrada prescrita para tales casos, y luego, dirigiéndose a la imagen por el kaimyõ 24 de O-Sono le dijo :

-Vine aquí para ayudarte. Quizá haya en ese tansu algo que despierta tu ansiedad.
¿Quieres que te ayude a buscarlo ?
La sombra pareció asentir mediante un leve movimiento de cabeza ; el sacerdote se incorporó y abrió el cajón de arriba. Estaba vacío. A continuación, abrió el segundo, el tercero y el cuarto cajón ; hurgó detrás y encima de cada uno de ellos ; examinó con cuidado el interior de la cómoda. No halló nada. Pero la imagen permanecía erguida, con tanta ansiedad como antes. “¿Qué querrá ?”, pensó el sacerdote. De pronto se le ocurrió que acaso hubiera algo oculto debajo del papel que revestía los cajones. Levantó el forro del primer cajón : ¡nada ! Pero debajo del forro del cajón inferior halló algo : una carta.

-¿Era esto lo que te inquietaba ? -preguntó.
La sombra de la mujer se volvió hacia él, con su lánguida mirada en la cara.
-¿Quieres que la queme ? -preguntó Daigen Oshõ.
Ella se inclinó ante él.
-Esta misma mañana será quemada en el templo -prometió el sacerdote-, y nadie la
leerá salvo yo.

La imagen sonrió y se disipó.
Rompía el alba cuando el sacerdote bajó las escaleras, a cuyo pie la familia lo aguardaba expectante.
-Calmaos -les dijo-, no volverá a aparecer.
Y la sombra, en efecto, jamás regresó.
La carta fue quemada. Era una carta de amor redactada por O-Sono en la época de
sus estudios en Kyõto. Pero sólo el sacerdote se enteró de su contenido, y el secreto murió
con él.

lunes, 12 de diciembre de 2011

Anime@Deep: Top 25 anime del 2011


Los fans de anime Japoneses han votado por lo que ellos creen que es el mejor anime del 2011, aunque parece que se tomaron mas en cuenta los anime que salieron en el Season Fall, parece que se acordaron mas que los de Winter, pero anyway, esto fue lo que dieron los votos:

1. No.6

2. Tiger & Bunny

3. Ano Hi Mita Hana no Namae wo Bokutachi wa Mada Shiranai

4. Mahou Shoujo Madoka Magica

5. Working!!

6. Mirai Nikki

7. Persona 4 The Animation

8. Nichijou

9. Ao no Exorcist

10. Fate/Zero

11. Jewelpet Tinkle

12. Mawaru Penguindrum

13. Gintama

14. HeartCatch PreCure!

15. Natsume Yuujinchou

16. Yondemasuyo, Azazel-san

17. Sekai-ichi Hatsukoi

18. Usagi Drop

19. Horizon in the Middle of Nowhere

20. Suite PreCure

21. Steins;Gate

22. Shinryaku!? Ikamusume

23. Nurarihyon no Mago

24. Boku wa Tomodachi ga Sukunai

25. Hanasaku Iroha


No podria decir cual fue mi anime favorita del 2011 porque no he visto los de esta season y no seria justo decidir son mirarlos, pero entre mis favoritos estan: Steins;Gate, Usagi Drop, Tiger & Bunny, entre otros.

Para aquellos que se preguntan, Tiger & Bunny no quedaron en el primer lugar fue por un voto de diferencia.

Y cual es tu anime favorito del 2011????